El tacticismo con la Mesa de las Cortes atasca las renuncias forzosas del PSOE de Castilla y León
El temor a que el PP aproveche las dimisiones para cambiar las mayorías fuerza a los socialistas a sopesar mantener a los críticos


Las heridas del PSOE de Castilla y León tras las críticas descubiertas por un micrófono abierto siguen supurando. Cuatro procuradores socialistas, dos de ellos miembros de la Mesa de las Cortes, fueron sorprendidos cargando contra la nueva dirección. El mando oficial pidió “responsabilidades” en público y apretó en privado. La vicepresidenta del Parlamento, Ana Sánchez, y su compañero en la Mesa, Diego Moreno, anunciaron que dejarían el cargo, pero las renuncias se han paralizado por pánico a que el PP aproveche para alterar el reparto de la Mesa: ahora hay dos miembros del PP, los dos socialistas y otros dos de Vox, con voto de calidad al ostentar la presidencia. Los conservadores, con mayoría simple, podrían designar y votar a sus propuestos para ganar la Mesa. Por eso el PSOE ha parado los ceses a expensas del PP, quien se limita a instar a los socialistas a moverse primero.
El pulso de estrategias ha copado el debate político desde que hace ocho días una conversación aparentemente privada trascendió por un micrófono encendido. Sánchez y Moreno charlaban con sus compañeros Alicia Palomo y José Luis Vázquez, este último el único miembro de la Ejecutiva del anterior líder, Luis Tudanca, incorporado a la de su sustituto, Carlos Martínez. Las críticas vertidas enervaron al equipo de Martínez, quien personalmente apeló a las “responsabilidades” y comenzaron las conversaciones privadas. Fuentes cercanas al nuevo mando aseguran que días antes de “la cagada” ya habían informado a Sánchez y a Moreno de que serían apartados, si bien estos dos afirman que el detonante fue el “error” del hemiciclo y durante esta semana anunciaron que se hacían a un lado, aunque aún no se ha ejecutado el adiós.
Los movimientos para cesar a estos dos “díscolos” han chocado con la normativa de las Cortes: el grupo que retira a sus miembros no puede sustituirlos como si nada, sino que debe someter estos cambios a votación en el Pleno. El PP tiene 31 procuradores, el PSOE cuenta con 28, hay 11 de Vox, tres del leonesismo, tres de Soria ¡Ya!, uno de Podemos, otro de Por Ávila, el independiente Francisco Igea y los dos procuradores no adscritos que fueron expulsados por Vox en enero. Por tanto, los de Alfonso Fernández Mañueco podrían de todo derecho postular a dos de los suyos y ganar con mayoría; en su defecto, pactar con un Vox poco dado a negociar u obligar al PSOE a entenderse con los pequeños. Aquí irrumpen las apelaciones a la “caballerosidad” de Mañueco, un concepto a la baja en la estridente política. Los socialistas instan al PP a abstenerse y respetar que sus rivales se reestructuren, pero admiten que, reglamento en mano, pueden sufrir el tacticismo de Mañueco para manejar la Mesa, de facto en poder de Vox porque la preside su representante Carlos Pollán, órgano clave para la gestión legislativa en este último año de mandato ante la minoría del PP.
El nuevo secretario de Organización del PSOE autonómico, Daniel de la Rosa, confirmó la noche de este miércoles que su partido no va a “forzar ningún cambio” ni “negociar ninguna prebenda” ante hipotéticos acuerdos con el PP para despejar el problema y sustituir sin más a Sánchez, por quien ya habían anunciado que elevarían a la procuradora Nuria Rubio, y a Moreno. “Entendemos que no debiera generar problema alguno al PP el respetar las reglas del juego, pero lo afrontamos con todas las cautelas dadas las circunstancias”, ha admitido el burgalés, quien ha marcado el viernes como día clave: entonces tienen una cita Mañueco y Martínez para hablar de “política” y de “lo que le preocupa a la gente de Castilla y León”.
Estas son las afirmaciones públicas. En privado existe un runrún de días. Fuentes de las Cortes se asombran de que el PSOE haya cometido la “torpeza” de anunciar las renuncias “antes de tener atado el apoyo del PP”, pues han quedado a expensas de su oponente mientras avanza el calendario preelectoral con comicios como máximo en un año. El PP admite en privado que esta polémica desgasta a su oponente y consideran perdido el acelerón del cambio de liderazgo, con Martínez como relevo de la década de Tudanca. “Puede ser que haya algo”, deslizan desde el grupo conservador, tras sostener hace unos días que no creían que Mañueco ejecutara este golpe, aunque creen que el jefe apurará plazos. Si renuncian formalmente, el reemplazo debería votarse en el próximo Pleno del martes y miércoles que viene. La postura del PP sigue siendo esperar movimientos socialistas, donde crece la división.
Fuentes de la dirección actual de los populares señalan con rotundidad que sus dos compañeros en la Mesa son “cadáveres políticos” pero reiteran que prefieren mantener allí a dos socialistas con quienes existen diferencias a regalarle los asientos, y sus mejores asignaciones económicas y procedimentales, a la derecha. Ricardo Gavilanes, portavoz del grupo del PP, ha afirmado este jueves que “la pelota está en el tejado del PSOE” mientras Tudanca, su homólogo socialista, ha sostenido que el tema no llevará “ni un minuto” en la conversación del viernes con Mañueco. Además, cuatro trabajadores socialistas de las Cortes, asesores de los dos puestos de la Mesa, perderían el empleo. Estas voces reconocen que, aunque sea “feo”, el PP puede perfectamente maniobrar para hacerse con la mayoría en ese órgano clave de las Cortes y hurgar en las grietas de su máximo adversario.
Las principales críticas proceden del sector más afín a Tudanca, pues Sánchez y Moreno se corresponden con este bloque. Varios políticos de esta corriente coinciden en un diagnóstico: era normal que el equipo de Martínez fuese fulminando a los de Tudanca, que resiste como portavoz parlamentario, pero les asombra la “purga” con la “excusa” de los micrófonos. “Ellos [Sánchez y Moreno] sabían que eso iba a pasar porque es lógico que sea así, pero hombre, lo hablas discretamente con el PP y cuando lo tengas cerrado con toda delicadeza lo haces”, destacan estos informadores sobre entendimientos con el PP para reorganizar la Mesa. Todos hubieran visto “normal” que con los meses se hubiesen efectuado estos movimientos orgánicos. En cambio, este episodio abrupto bajo el pretexto de la “cazada” ha encendido a varios nombres de peso en el PSOE de Castilla y León, como recuerdan los críticos: Ana Sánchez lleva 10 años de secretaria de organización y tiene mucho peso en las bases, Diego Moreno procede del siempre beligerante León y el otro nombre en liza, José Luis Vázquez, bisagra entre Ejecutivas y ahora en entredicho, suma varios trienios en política y ascendencia en Segovia. De fondo, elecciones como mucho en 11 meses. Fuentes del socialismo indignado lanzan una advertencia-amenaza: “A ver cómo se apañan los de Carlos Martínez con una huelga de brazos caídos en campaña de quienes han dejado atrás”.
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